Tuesday, February 13, 2007

Una cosa previa al año nuevo

Con una intensidad exagerada el calor entra en la pieza y hace sufrir a este pobre hombre en calzoncillos llamado Diego que soy yo. Un calor de mierda. "Odio el verano", "odio el verano" me gustaría decir entre dientes, pero la verdad sólo es algo que brota dentro de mi cabeza mientras me largo a escribir en mi G5.

Hoy es treinta y uno de Diciembre, y los planes para año nuevo los he tirado hastiado por el water, quizás haga algo, quizás no. Desearía que no me importara.

"Me alegra haber hecho cosas los últimos días", pienso, como haber ido con la Eva al teleférico, o conversar tras el Japetto (Ha'petito) con Gonzalo, en una banca cerca de mi casa hasta las seis de la mañana, ya amaneciendo, de problemas en general, de libros escritos por ciertos curiosos amigos, de ansiedad, de Gonzalo teniendo que juntarse a las diez de la mañana con la hermana mayor de Pablo para ir a Valpo a pasar el año nuevo, cosa que no hizo.

En esas cosas me fuerzo a pensar, mientras tecleo en calzoncillos a las cinco y cuarto de la tarde, sin un año nuevo en la mira. Sin vacaciones en la mira.

La imagen sonriente y coqueta-de-fotografía de la Eva sentada en la cabina del teleférico sobre Santiago, (fotografía en mi celular) emerge una y otra en mi cabeza. La quiero. Hay pocas personas a las que realmente quiero. "Wuo-oh" pienso gringamente en este preciso instante, cuando un ruidito de Messenger me avisa que "Nazgul", un muchacho insportable que quiere dedicarse al cine -siempre ruego al cielo porque el tipo no tenga talento- quiere hablar conmigo, me demoro en abrir la ventana. Quiero seguir escribiendo. No quiero que me venga con sus estupideces.

"Un dibujo de storyboard?" fue lo que preguntó, le respondo "algo así, no sé". Nazgul (alias Pablo Daly) se refiere a la imagen que tengo puesta, que es un boceto que encontré en el blog de Eddie Fitzgerald, un tipo involucrado de distintas maneras con el mundo de la animación. Exploto. "Voy a cerrar esta hueá, no quiero hablar con nadie". Pero ya no es el aburrido e insoportable Nazgul quién me habla, si no mi querida prima.

No sé si quiero contestarle, pero aún así lo hago. A su "hola-hola" respondo "Hola, no fui a Valpo". Y mi respuesta hace sonar otras dos veces su ventanita con más mensajes de ella. Los saludos en messenger son como esos monstruos que al ser partidos en dos se multiplican. No me sirve de nada atacarlos, terminaré con más montruos queriendo acabar conmigo. Los monstruos dicen "Yo tampoco" y "Unámonos" lo que me anima.

Dejé la cosa de lado y seguí conversando con mi prima, le mandé lo que llevaba escrito. Y mientras lo hacía, mi madre pasó limpiando la piscina, a lo que respondí poniendome velozmente los pantalones. Ante mi violenta reacción, ella se dió vuelta hacia mi pieza por un instante. Me avergonzé un poco, y salí a comentarle que ahora que es verano y hay vida alrededor de esa piscina vivo en un estado de paranoia. Lo dije como broma y no lo entendió, volví a mi pieza, con mis calcetines empapados por el pasto húmedo.

3 comments:

Cote Cumplido said...

Fue un gran dia despues de todo, al menos, superó las nulas expectativas que teniamos. Lo que lo hizo cool. Suerte primo

Paul B said...

wena wena!!

vale por el comentario!!!

ajajaj, si, casi me cago tres veces cuando vi el comentario de jim

nos vemos!

Tartaruga Marina said...

Me pareció de mil maravillas ver a Santiago desde los cielos, sobre todo en el momento en que pensé que iba a morir. Si hubiese sido realmente como en una película donde Keanu Reeves nos rescata justo antes de que nos estrellaramos contra el piso dejaría mi profesión y me dedicaría a coleccionar publicidad de supermercados. Gracias por esa tarde desde lo alto de nuestra capital.